Bitacora en terreno

Pequeños Lugares – Artequín

Hace unas semanas tenía una curiosidad muy grande, cada vez que iba al Parque Quinta Normal veía al fondo una casita de colores que me llamaba mucho la atención, pero por algún motivo me distraía o tenía que hacer cosas puntuales, y terminaba alejándome de él. Entonces, un día, decidí ir directo hacia él, que nada me detuviera, tomar el tiempo necesario para disfrutar y apreciar esto que me causaba tanta curiosidad. Y me llevé una gran sorpresa. Al principio creí que se trataba de un lugar para niños, pero cuando entre y vi todo lo que ofrecía quedé tan atónito y maravillado que me inspiró a escribir este post.

Se trataba del museo Artequin y dije: “como no hablar de este pequeño y colorido palacete”. Lo más interesante es llegar por medio del parque Quinta Normal, en medio del camino pasando por el lago, las palmeras y los grandes árboles, te encuentras de frente con un palacio sacado de los cuentos de hadas, sus hermosas cúpulas y colores brillantes hacen que la experiencia cobre un sentido distinto, te vas llenando de curiosidad y quieres entrar para vivir tu propia historia de magia.

Ubicado en el corazón del parque de Quinta Normal que tiene más de 100 años de historia con un legado artístico maravilloso, y así me interese por saber más.

Fue construido de 1889 en París (Francia) y representó a Chile en la Exposición Universal de París que se celebró en el centenario de la toma de la Bastilla, que dió inicio a la Revolución Francesa. En este mismo evento se presentó la Torre Eiffel. Cuando me contaron esto quede más inquieto aún y quería saber más, si estaba en París ¿cómo es posible que este aquí en Chile?

Pues bueno, todo tiene que ver con su diseño y sus materiales nos cuenta mucho de la época y como representa la cultura chilena en pleno auge de la revolución industrial. Es un edificio “mecano” que se puede armar y desarmar, elaborado con hierro y grandes vidrieras, al terminar con su objetivo en París, fue desarmado y un año más tarde llegó al puerto de Valparaíso, para después ubicarse en el parque Quinta Normal en Santiago.

Tal como un juguete “mecano”, estos edificios tenían la posibilidad de desarmarse y volverse a armar.

Al saber todo esto te haces a la idea que es un Museo clásico, pero entras y tu mundo cambia por completo, no importa la edad que tengas, la experiencia es única. Es un museo interactivo como ningún otro, primero te enamoras de su arquitectura, las formas y como ingresa la luz por sus ventanales que llenan de color y vida el lugar. Después te paseas por los pasillos que están organizados por temáticas y puedes sentir que los cuadros te hablan, ya que están tan cerca de ti que se sale de todas las reglas establecidas por los museos, en este puedes tocar las texturas de las esculturas así como participar de conversatorios donde bajan una obra y te la explican de una manera tan fácil que cualquiera puede aprender un montón de la relación que tiene el arte con el hombre y el mundo que nos rodea.

En el segundo piso se realiza talleres donde aplicas todo lo que aprendiste en el recorrido y puedes crear tu propias obras de arte. ¿Qué mejor forma de aprender si no es haciendo? Cuando unimos experiencias con los conocimientos, obtenemos verdaderos aprendizajes significativos; experimentar con distintos materiales hicieron de este, el mejor momento de todos ya que dejé que mi imaginación volara y con ella todos mis buenos recuerdos de mi niñez.

Los talleres no solo son para los asistentes al museo, sino también para los profesores, para que así obtengan más herramientas y sus clases sean mas dinámicas y profundas. Por ejemplo en este mes de octubre tendrán taller de grabado “ARTE LATINOAMERICANO¨ basado en las obras y creaciones del artista Ecuatoriano Oswaldo Guayasamín. En este taller se adentrarán a un pasaje de la historia donde el miedo, la guerra y la opresión se ven reflejadas en las expresiones artísticas de este pintor y buscan establecer un momento de reflexión y diálogo sobre temáticas sociales a nivel mundial.

Estoy convencido que volveré el museo Artequin y lo recomendare no solo a mis colegas, sino a todo el mundo, ya que es la manera más divertida y dinámica de acercar a las personas al mundo del arte y la sensibilidad.

Por @jhonshis – Jhon Grisales – Licenciado en educación y Profesor de Artes Visuales

Artequín, dibujo con una sola línea – @jhonshis

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