Bitacora en terreno

Visitando el Museo Andino

Quizás nunca hayas escuchado de él, y quizás tampoco hayas oído de que se encuentra en medio de los viñedos Santa Rita, a un par de minutos del conocido Buin Zoo (Santiago, Chile). Pues bien, seguro te sorprenderás como yo me sorprendí, y a continuación te contaré todo lo encontramos en esta visita que realizamos en Julio.

El pasado Día del Patrimonio (25 y 26 de mayo), Coso y yo escogimos un lugar especial que visitar, entre la lista teníamos un par de observatorios, el Museo de arte Precolombino y el Museo Andino. Nos llamó la atención el misterio de su falta de publicidad, su ubicación y moderna arquitectura. Sin embargo todo aquel que sale el día del patrimonio sabe que en algunos lugares se puede entrar a áreas que no siempre están abiertas a público y gratis, y el Museo Andino está abierto a público de forma gratuita horarios típicos de museo, así que decidimos agendar esta visita en Julio e ir preparados para todo (o sea, llevamos sandwiches y jugo, para no morir de inanición).

Fachada Museo Andino

Resulta que no era necesaria tanta parafernalia ni preparación, afuera del Museo hay un café, dentro hay baños y todo es muy civilizado. El lugar se encuentra, como les contaba, a unos minutos del Buin Zoo, literalmente en el centro de los Viñedos Santa Rita, y tan sólo al llegar nos fijamos que gente andaba en mini carritos tipo turísticos por el lugar. ¡Y es que en las horas que estuvimos dentro vimos casi solamente extranjeros!

El contenido del Museo Andino en sí no tiene nada que ver con los viñedos, en parte; el museo fue fundado por Ricardo Claro (también quien dirigió la Viña Santa Rita) y su esposa María Luisa Vial, y nace a partir de un hallazgo en la bodega 9 del fundo donde se encuentra el Museo y los viñedos. Al cambiar los suelos de la bodega a 10 mt. encontraron osamentas humanas y ajuares funerarios pertenecientes a la cultura Llolleo. Desde entonces el lugar es una muestra que hace un recorrido a lo largo de todo chile con piezas de cerámica, joyería y utencilios de un sinfín de culturas pre y post colombinas, de Chile y países aledaños.

Vasos de oro – Incas

En cuanto a su recorrido, al ingresar al hall principal nos encontramos con una sala espaciosa y en su centro una escultura de Marta Colvin, celebrando el horizonte andino, detrás de ella un gran ventanal que permite ver el horizonte montañoso que rodea la viña. El museo se divide en 3 salas. Desde el hall, a mano derecha está una galería de difusión artística, en este caso con el trabajo de Dinora Doudtchitzky (pintora y profesora ucraniana-chilena). A mano izquierda están las dos salas de colección permanente. Al tomar ese rumbo, la sala sur posee una muestra que va desde la zona norte, traspasando hacia Perú, hasta la zona centro, con culturas que fueron influenciadas por la expansión incaica. También en esta sala encontramos la colección de Moai Kava Kava (figuras de madera de la cultura Rapa Nui) y utencilios de la cultura de Isla de Pascua antes de llamarse de esta forma. Al final de esta sala encontrábamos la sala de las estatuillas, decoraciones y herramientas de oro Incas, pertenecientes a diversos países, y rescatados de ruinas y cuevas. En especial estos objetos tenían un nivel de detalle destacado respecto al resto de los utencilios de la muestra.

En toda la visita puedes ir viendo los niveles de avance y las diferentes “soluciones” que se le dan a los rasgos y formas del cuerpo humano. Como bien se sabe, cada cultura tenía simbolismos e intenciones al retratar el cuerpo humano con mayor o menor cercanía a la realidad, no es que no supiesen resolver el cuerpo de forma realista (en la mayoría de los casos), si no que sus intenciones expresivas tenían diferentes objetivos. Por ejemplo, en los Moai Kava Kava vemos muchas interpretaciones huesudas y de diversas expresiones, pero sólo una diferente, la Kava Kava femenina, de formas redondeadas y rostro sereno.

Moai Kava Kava – representación Masculina

Moai Kava Kava – representación Femenina
Canoas (chinchorro) para ajuar funerario – Arica

Sala Sur, colección de cerámicas.
Estatuillas y colgantes de oro

En la sala norte se hacía un avance desde la zona centro hacia el sur. Primero encontrábamos una muestra de la cultura Mapuche (según la muestra, entendemos como cultura mapuche: a la mezcla de subculturas -Pitrén y El Vergel – quienes vivían entre el río Bío Bío al golfo de Reloncaví). Esta sala tenía una rica variedad de piezas de piedra, plata y textil, desde la confección proto mapuche, hasta lo más actual. También (al igual que en la sala Sur) nos acercaban a sus costumbres y sus hábitos, a través de los utencilios e instrumentos musicales.

Indumentaria Mapuche
Insignias de Mando – Mapuches

Al continuar por la sala encontramos una muestra de la mezcla cultural que trajo la llegada de la colonización y la posterior independencia, todo esto contado a través de objetos que hablan por sí solos. Aquí encontramos un sinnúmero de ponchos huasos (mantas típicas del Chile mestizo) en paralelismo a las mantas mapuches que encontrábamos al otro costado de la sala, estribos y espuelas, entre otro sinfín de elementos utilizados en la indumentaria y esparcimientos típicos de Chile, los que tomaron relevancia como símbolos patrios y tradiciones, una forma de afianzar la identidad del pueblo.

Estribo de madera para cabalgadura con diseño del Escudo Patrio
Guitarrón, estribos, espuelas y poncho

Vitrina Chile Mestizo Sala Norte

El museo está lleno de artículos que hablan del desarrollo de una vasta tierra, llena de diferencias culturales y sociales. Cada cultura sabía cómo y con qué identificar la diferencias o poder social, político o militar que tenían. Nos resultó interesante que esta forma de identidad, a través del objeto, de lo que suena o brilla más, del tener más que el otro, sea aún en nuestros días una estrategia de posicionamiento, y que se vea claramente fundado en las tradiciones indígenas que habitaron nuestras y otras tierras mucho antes de nosotros.

También fue curioso observar réplicas de los dibujos que artistas europeos llevaban como reportes a los países del antiguo mundo. Los dibujos del 1600 tenían una clara referencia al renacimiento y las posturas clásicas idealizadas, viendo, por ejemplo, retratado a David del Miguel Ángel con vestimentas de un “hombre de la Tierra del Fuego”.

En cambio los dibujos de 1800 hacia adelante, tienen un toque más natural, los tonos de piel más cercanos a la realidad. Así también las escenas estaban mejor compuestas, tal como si viéramos escenas de un cómic histórico o de aventuras.

En general el museo tiene una muy interesante puesta escénica, la forma en que nos presentan las piezas nunca se vuelve tediosa, y sorprende hasta el final. Su diseñador central, José Pérez de Arce, también está íntimamente ligado a la cultura precolombina a través del Museo Precolombino, su investigación e interpretación musical indígena, entre otras actividades, que dan como resultado un trabajo muy bien pensado, con muy notorio amor y dedicación.

Para llegar a él , recomendamos usar auto particular (tiene estacionamiento gratuito), ya que no es de tan fácil acceso, pese al transporte público de Alto Jahuel. También cuentan con la mediación educativa, y esta información pueden encontrarla en detalle en su página http://www.museoandino.cl/exposiciones.

Si algún día lo visitas o disfrutaste esta información, me encantaría leerlo en los comentarios. Hasta la próxima semana!

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